martes, 30 de agosto de 2016

Mallos de Riglos

En Huesca, los Mallos de Riglos representan un gran atractivo turístico sobre todo para los amantes de la naturaleza. Se trata de formaciones geológicas formadas por farallones y agujas de roca que se han ido formando a través del tiempo y por acción del paso de las aguas del río Ebro desde el período Eoceno.

Situados en la localidad de Riglos y a unos 45 kilómetros al noroeste de Huesca Capital, más precisamente en las bonitas Sierras del Prepirineo oscense y junto al río Gállego se encuentra este pintoresco pueblo donde se alzan los Mallos de unos 300 metros de pared vertical. En los Mallos de Riglos se encuentra una de las más importantes colonias de buitre leonado que existe en Europa, pero además es el lugar ideal para la práctica de escalada.

Existe también un Centro de Interpretación de Aves Rapaces “Arcaz” que ofrece al visitante la posibilidad de observar milanos reales, águilas, alimoches y buitres a través de video-cámaras conectadas en directo.

Un verdadero paraíso para los escaladores los Mallos son visibles desde varios puntos del territorio, mientras que desde sus cimas es posible obtener maravillosas panorámicas del pueblo de Riglos.

Para quienes practican escalada el espolón norte del Pisón alcanza 275 metros de altura y tiene como característica las grandes paredes verticales, un lugar en el que el paso del tiempo ha modificado sus formas que en la superficie pueden verse redondeadas. Riglos es considerada además, la capital histórica del montañismo en España por esa razón es ideal para quienes practican escalada.

Sin embargo, para quienes no practican escalada la visita estará limitada a solo algunos mallos a los que puede accederse caminando, entre ellos los de la Visera, el Melchor Frechín, el mallo del Agua, el Paredón de los Buitres o el Macizo d’os Fils.


Estas grandes moles que fueron descubiertas por aficionados al montañismo como Alphonse Lequeutre, Lucas Mallada, Karol Dembowski y José María Quadrado, se crearon hace más de sesenta y cinco millones de años y hoy tienen peculiares formas de chimeneas con profundas fisuras entre las paredes.

Cada mallo tiene además su propio nombre y según su forma o color, como el Puro, el Cuchillo, la Visera, os Fils, Colorado, Magdalena, Aguja Roja, Tornillo o Tornillito, pero también algunos llevan el nombre de algunas casas de Riglos como Firé o en homenaje a personas como los Castellanos, Roberto Martí, Mariano Cored o Victor Carilla.

Existen rutas bien señalizadas para recorrer algunos mallos, se trata de recorridos circulares y senderos que permiten disfrutar de varias horas en contacto con la naturaleza obteniendo maravillosas vistas desde lugares tales como el Mirador del Mallo Colorao.

Un destino turístico ideal para una escapada la localidad de Riglos no solo tiene el atractivo de su aspecto pintoresco sino también el de los Mallos que imponentes reciben a los visitantes.

jueves, 25 de agosto de 2016

Las Barrancas de Burujón

Un lugar increíble, situado a solo 30 kilómetros de la ciudad de Toledo, las Barrancas de Burujón, es el destino perfecto para una escapada y disfrutar de la naturaleza. Colores dorados y la forma caprichosa de las montañas con vistas al Mar Muerto, estas barrancas representan uno de los rincones más deslumbrantes para descubrir.

Así, quienes visitan la ciudad de Toledo pueden aprovechar una tarde y hacerse una escapada para conocer la Barrancas de Burujón que ocupan varias localidades más como la de Albarreal de Tajo y La Puebla de Montalbán. Son poco más de doscientas diecisiete hectáreas que han sido catalogadas como Monumento Natural.

Las Barrancas de Burujón es un fantástico conjunto de cárcavas y gargantas que cuentan además con las aguas del río Tajo que son recogidas en el embalse de Castrejón. Una de las particularidades de estos barrancos es el color rojizo de su entorno, debido a su origen calizo que contrasta con el agua creando un fantástico paisaje ideal para los amantes de la naturaleza y de la fotografía.

Estas Barrancas de Burujón eran prácticamente desconocidas hasta hace poco tiempo atrás, pero al ser declarado como Monumento Natural en 2010 y también Lugar de Interés Comunitario de la Red Natura 2000 comenzaron a tener mayor repercusión en los sitios de turismo.


Para quienes deseen visitar estas barrancas situadas entre Toledo y Talavera y a medio camino entre Burujón y La Puebla de Montalbán, contarán con un parking acondicionado y también varios miradores que forman parte de una senda ecológica que tiene unos cuatro kilómetros de longitud.

La erosión del viento y también de las aguas del Tajo explican las forma irregulares y caprichosas de este cañón que destaca por sus cárcavas dibujadas a través de miles de años. Existe un sendero que bordea una ruta desde donde es posible obtener maravillosas vistas panorámicas, con miradores vallados de madera que sirven de límite perfecto para tomar fotografías sin correr riesgos.

Además de ser cuidadosos se recomienda ser respetuosos del entorno evitando molestar con el ruido o arrojando basura en la zona de las Barrancas de Burujón, ya que también este lugar es una reserva avifauna en la que anidas varias especies de aves.

El sendero que recorre las Barrancas de Burujón tiene un recorrido que puede hacerse en aproximadamente dos horas con una dificultad media ya que solo es necesario preocuparse por el desnivel que no supera los 65 metros, siendo por lo tanto un camino que pueden realizar adultos y niños.

La mejor época del año para visitar las Barrancas de Burujón son el otoño o la primavera cuando las temperaturas no son templadas y es posible admirar el paisaje, sus colores y también la gran colonia de aves del lugar.