El puente de la Constitución no suele resultar especialmente bueno para el sector hostelero en Sarria, aunque este año la ocupación media registró casi un 60%.
Un dato que se repite todas las temporadas por estas fechas es que la villa registra un buen número de visitas, pero la mayoría son parientes o amigos de sarrianos que suelen pernoctar en domicilios particulares.
El pasado fin de semana se registró un repunte importante en lo que compete a ocupación de casas de turismo rural. Dos registraron un lleno completo y las restantes computaron una buena afluencia.
La diferencia más notable en ocupación se registró entre los hoteles que están implantados en el casco urbano, que tuvieron bastantes reservas, mientras que los de la periferia no contaron con demasiada actividad.
En invierno suelen cerrar una parte importante de negocios destinados a ofrecer alojamiento, por lo que las 1.022 plazas para pernoctar que ofrece el concello se quedan en apenas la mitad. La práctica totalidad de albergues privados y uno de los hoteles del casco urbano cierran sus puertas durante unos meses por carecer de demanda y no vuelven a abrir hasta cerca de la primavera.
Oferta hostelera
En Sarria los hoteles ofertan 242 plazas; hostales, pensiones y albergues privados, 307; campamentos 347; turismo rural grupo A, 28; grupo B, 20, y albergues públicos 78.
La oferta es variada al englobar alojamientos de toda clase y para todos los bolsillos.
La celebración del Tapicheo durante este puente también colaboró a aumentar la ocupación hotelera. Algunas personas que apostaron por probar las tapas optaron por no coger el coche y pernoctar en algún establecimiento de la localidad.
La afluencia de peregrinos tampoco es especialmente relevante durante esta época, y los que están haciendo el camino tienen sitio más que sobrado para dormir en cualquiera de los tres albergues públicos del municipio.
El Camino de Santiago no fue un destino elegido por muchos para pasar el puente y por ello apenas se registró una afluencia de una decena de personas durante los cuatro días. El principal motivo es que es muy poco tiempo para cubrir la distancia que se exige para obtener la Compostela, 100 kilómetros caminando.
Los turistas de fuera de Galicia que ocuparon una de las casas de turismo rural se llevaron un recuerdo imborrable de su visita, ya que se encontraron con la sorpresa de poder asistir a la matanza, algo que nunca habían visto y que seguro que tardarán en olvidar.
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