El proyecto de turismo rural que se ha querido desarrollar en casi toda la Sierra Sur no ha tenido los frutos que se perseguían. La principal cuestión era diversificar la economía en municipios como Alcalá la Real, Castillo de Locubín, Frailes o Valdepeñas de Jaén para que no dependiera exclusivamente del monocultivo del olivo.
La Asociación para el Desarrollo Rural de la Sierra Sur (ADSUR) fue la base de este plan, pues con los fondos de la Unión Europea se pudieron levantar numerosos establecimientos hoteleros o casas rurales en diversos sitios de la comarca, que ofrecen un encanto especial para los viajeros.
El boom de este turismo se ha ido desarrollando a lo largo de estos últimos 20 años con subvenciones a diestro y siniestro y sin un control de las mismas; no obstante, se ha creado una infraestructura que está ahí pero que hay que desarrollar. En muchos casos ha fallado la inexperiencia en este sector porque no ha habido una preparación adecuada. Los promotores se quejan de que no hay una unión entre ellos ni una asociación que vele por sus intereses; el individualismo de hacer cada uno lo que piensa no ha tenido su desarrollo adecuado. Ha faltado un nexo de unión que encamine las diversas opiniones. Los intentos por desarrollar una promoción para toda la Sierra Sur se han ido al garete, cada municipio ha ido por su cuenta y no se ha hecho una visión conjunta, como por ejemplo inventar una ruta completa de todos los municipios de la Sierra Sur, o una gastronomía que los una y que existe.
Las comunicaciones también han afectado a este intento de turismo rural. Hay establecimientos rurales y casas rurales a los que es difícil llegar, con mala señalización y con pequeñas carreteras que son un peligro para los automovilistas.
Eso sí, se ha aumentado el número de camas para el turismo que en un principio se reducía a un par de hoteles en Alcalá la Real y alguna pensión en otros municipios, ahora toda la comarca está salpicada de casas rurales con encanto pero les falta la promoción, el que se llenen en las fechas especiales de Semana Santa, Navidad o los diversos puentes que jalonan el año.
Muchas de las personas que se han dedicado a esto, han ido sólo a por la subvención, han mantenido su establecimiento en el circuito durante cinco años que es lo que la administración les exigía y después han contado con una casa para su bienestar o servicio, es decir se han retirado del circuito porque parece que no les es rentable.
Asesores
Las administraciones han creado mecanismos para desarrollar este turismo rural, asesores que han tratado de guiar a los promotores, pero parece que no ha sido suficiente. En cada municipio hay un agente de desarrollo local que trata de asesorar a estas personas que quieren encauzar sus negocios por esta vía, pero tampoco ha sido suficiente.
Aún existen esperanzas de que la comarca ofrezca un turismo rural de calidad y se aparte de los estereotipos de sacar el provecho por el provecho. Pero hacen falta personas que crean en el turismo rural, que estén arropadas por una administración eficaz y unos promotores que crean en sí mismo y no se dediquen a especular con ofrecer camas para dormir y también unos técnicos preparados y eficaces.
www.ideal.es